Manual de campo para el moderno avanzado: los ochenta

Pero aquí estamos nosotros. Para salvarte.
Ha llegado un momento de que sepas algo: la tribu urbana a la que tanto querías pertenecer no existe. Es una entelequia y como tal no hay nada que hacer: ¡no se puede ser parte de algo que no existe! Y no existe porque el eje en el que se articula su existencia no existe de verdad. El indie rock es mentira. Trataremos este tema en lecciones más avanzadas del Bloj -que a partir de ahora será tu Libro Rojo- pero por ahora te basta con creértelo. No te preocupes, no será lo primero que asumirás como cierto sin pruebas a lo largo de tu vida y mucho menos lo último. Por lo menos nosotros somos majos.
¿Qué puedes hacer ahora que te das cuenta de que vives en una mentira? Para empezar, cambiar de música. Me parece bien que le sigas teniendo cariño a tus viejos -bueno, no tan viejos- discos de guitarras pegadizas y voces melosas. Los puedes seguir conservando y no importa que sigas saliendo por los mismos garitos de siempre. Hablar de Interpol te puede seguir valiendo para ligar, lo sabemos, no nos importa. Hablamos de un cambio de música interior y profundo. Un cambio de actitud ante la vida. Considéralo un giro más en la rueda del Karma. Y aquí es donde hay diferentes escuelas de pensamiento, así que expondré la mía, esperando que el resto de escritores de esta santa casa se callen y me den así la razón: te bajas unos discos clásicos de finales de los 80 y a partir de ahí sigues. ¿Por qué? Bueno, es bastante simple. Todo el mundo sabe -por lo menos todo el mundo con buen gusto- que los años 80 fueron una década malvada entre dos décadas de regocijo musical. Algo así como la Década Hortera. Los setenta aún son demasiado para ti, estás fresco aún. No podrías aguantar un disco de Black Sabbath sin pensar en lo coñazo y antiguo que es. Y te estarías equivocando. Los noventa, que es la década guay en la que nos vamos a centrar ahora surgió de unos cuantos discos importantes, todos ellos anteriores a esta década y que brillaron en los 80 entre tanta mediocridad. Allá vamos:
- Hüsker Dü - Warehouse: Songs and Stories. El apogeo del post-punk. Más limpio y bonito que el resto de los Hüsker Dü pero también mucho más redondo.
- Dinosaur Jr - You're Living All Over Me o cualquier otro disco suyo. La biblia del underground. Sonic Youth para la gente que aún es gente.
