27 marzo 2009

¡Dios mío, el siglo XX ataca de nuevo! Los Jayhawks

El siglo XX fue la leche. Convulso, pero interesante. Un comienzo brillante, una época gris a partir de los 50, un final sorprendente, todo él lleno de hostias. La música popular -que así, en esencia, es de lo que hablamos aquí- de finales, poco le debe a la del principio: se renovó en forma y fondo. El siglo XXI ha empezado regular en este aspecto -bueno, y en el resto casi también- y casi todo lo que sale interesante últimamente es una reedición de una forma u otra de rock que ya se hacía hace treinta o cuarenta años.

Da la impresión que el indie* se está agotando: tras su auge ahora está en la caida. Mientras que enlazó con la renovación a mazazos que supuso el punk, por lo menos en estilo, se ha acabado convirtiendo en fenómeno de estadios, vaciado de todo lo bueno que tenía. Por lo menos van vestidos menos ridículos que cuando pasó lo mismo con el metal. Bueno, menos Bono.

En la imagen, Bono dando vergüenza ajena

Mientras da la impresión que este estancamiento creativo va para rato y que nadie de aquí a un tiempo va a reinventar la música popular con las ganas e intensidad del punk, vamos a disfrutar de nuevos clásicos, de gente que en el fondo no ha inventado nada, pero lo han hecho muy bien. Parece mentira, pero toda la ola de post punk ya es mayor de edad, el rap no ha superado la fase anal y ni siquiera es una alternativa para la gente que disfrute de la música y la electrónica hace treinta años que dejó de ser lo nuevo. De todas la oferta estilística musical disponible, el country es una música de gente mayor estadounidense: es otro mundo, está culturalmente lejísimos de un español en la veintena. Pero hay cosas interesantes.

Retrospectiva: en el año 1965, Dylan saca el Bringing It All Back Home, un vinilo cuya cara A está interpretada por -Oh, the devil!- una banda de rock and roll y con unas letras a años luz de lo que hacía el resto de la gente. Por aquellas fechas, los Byrds y los Beatles meten un giro similar y sacan unos cuantos discos que, sin haber perdido el folk como referencia, son mucho más avanzados que lo que el resto de gente en todo el mundo -salvo honrosas excepciones- está haciendo. En el 68, los Byrds meten a Gram Parsons en nómina. El sónido de los Byrds en este momento vira más hacia el country: el primer disco de country moderno ha nacido: Sweethearts Of The Rodeo, una amalgama de rock y country que encaja a las mil maravillas. Acaba 1968 y Parsons forma The Flying Burrito Brothers junto con el bajista de los Byrds. El country alternativo, en aquella época ya es una realidad, se forma una escena de grupos que tocan el estilo y como todos los estilos, es popular durante un tiempo. Luego llegan los ochenta, década de la que no hay registro escrito más allá de la obra de los monjes, que en sus monasterios recopilan la sabiduría antigua hasta que esta época de oscuridad acaba con los 90.

En 1985, en medio de la Edad Oscura, unos cuantos melenas que no se habían dejado encandilar por los fuegos artificiales del Hair Metal montan los Jayhawks en Minnesota y se dedican a pelarse el culo en salas de concierto locales por todo el Medio Oeste, madurando su sonido. Un disco en 1986, homónimo, y otro en 1989, Blue Earth, con un sonido más maduro y cuidado, les ganan el derecho a una gira por todo el país. En el 91, pegan el petardazo, con Hollywood Town Hall.

Hollywood Town Hall es un disco redondo. Las influencias de Parsons y su prole son claras., no hay una innovación patente en su sonido, no hay nada nuevo. Pero el disco es maravilloso: las canciones se encadenan las unas con las otras, sin casi altibajos. Un disco muy calmado, que no apunta demasiado alto, pero que da un resultado digno de elogio.

Cuatro años más tarde, llega Tomorrow The Green Grass. Si HTH era bueno, este es perfecto. Es su último disco con Gary Olson, el cantante, al que se le hincharon los cojones de ser parte de un grupo con aspiraciones y se dedicó a hacer la música que le daba la gana. Un disco precioso, con joyas como See Him On The Street, Blue o Real Light.

Tras TTGG, los Jayhawks, sin Olson, bajaron un poco el nivel, pero no abandonaron su calidad como grupo. Los discos posteriores sin Olson siguen, desde luego, mereciendo la pena. Por lo crudo y lo directo a la mandíbula es especialmente recomendable elSound of Lies, el primer disco que sacaron tras la marcha del cantante. Hace ya seis años sacaron Rainy Day Music, su último disco hasta la fecha, un disco que sin llegar al nivel de Hollywood Town Hall o Tomorrow The Green Grass es disfrutable, quizás más cercano a las raíces del sonido country que fieles al rock.

Aquí puedes escuchar los discos en Spotify:
Hollywood Town Hall (1991)
Tomorrow The Green Grass (1995)
Sound Of Lies (1997)
Rainy Day Music (2003)

Y además:
Bob Dylan - Bringing It All Back Home (1965)
The Byrds - Sweethearts Of The Rodeo (1968)

* En esta santa casa el término indie nos parece una gilipollez, pero no me voy a poner a disertar acerca de lo que es indie y lo que no. No me sale hoy de los cojones y vosotros ya entendéis lo que quiero decir.